lunes, 21 de octubre de 2013

48H Open House BCN: Col·legi de Metges de Barcelona

En 1964 la gran casa de la medicina catalana situada en la Via Layetana desde 1931 se quedó pequeña y salió a concurso un proyecto que ganaron un año después Robert Terradas Via y Jordi Adroer Iglesias. El nuevo edificio se situaría en la Avenida Bonanova e iba a constituir una ruptura con el anterior edificio.

Influidos por las corrientes racionalistas consiguieron un edificio funcional y estéticamente vanguardista. Formado por una superposición de bloques, el conjunto da una sensación de equilibrio inestable al modo de los móviles de Calder.

Sin embargo, los arquitectos tuvieron en cuenta los materiales que en aquella época hicieran que su proyecto no resultara ajeno a los ciudadanos: las maderas, las cerámicas, la piedra...Nos acercan a los edificios locales. Por ejemplo, el mural de Joan Vila Grau que llevó a cabo el ceramista Jordi Aguadé Clos es una prueba.


Cada bloque consigue su identidad, no solo por el uso de diferentes materiales, si no por su posición dentro del conjunto, haciéndole sobresalir un metro o dos. Además, cada bloque podría estar pensado para una función.


Otro reto consistió en crear un conjunto de escaleras que permitieran moverse en su interior sin que los diferentes usuarios interfirieran. Para ello cuenta con dos escaleras principales que en cada nivel están comunicadas.
En la planta baja, en su origen se creó un sistema de mamparas móviles que rodeaban la sala de actos y que podían desplazarse para abrir el espacio. Sin embargo, fue una época de un excesivo optimismo tecnológico, y ese sistema actualmente ya no funciona.
Si subimos a las plantas superiores descubrimos que existe un truco para que en un mismo bloque dos zonas de diferente uso tengan un número de plantas diferente. Eso se observa en unas escaleras que se encuentran en el restaurante.
El restaurante tiene una sala para banquetes que va a dar a una terraza con magníficas vistas.




Desde esa terraza podemos observar el recurso de situar los bloques con diferentes prolongaciones hacia el exterior.


También hay otra terraza que da al Paseo de la Bonanova. Desde esa terraza podemos ver el último módulo en el que en un principio estuvo pensado incluir una piscina pero que finalmente no se llevó a cabo.


El edificio incluye todos los requerimientos de sostenibilidad, funcionalidad, etc. pero sin que se hagan ostensibles.
En la planta baja, una vez salimos por la puerta principal vemos que el espacio está sostenido por una serie de columnas que, al ser numerosas, pueden ser más delgadas y pasar casi desapercibidas, de forma que da al conjunto la sensación de flotabilidad. De hecho es una sensación que se buscó para todos los bloques, de forma que no parece que estén unidos, si no que unos flotan sobre otros.


Esta entrada antiguamente estaba dividida en dos, una principal y otra secundaria. Por cada una entraban unos u otros según su importancia, y la recepción tenía salida a ambos lados. Para remarcar esta separación había una estatua sobre un estanque en el centro. La estatua aún puede verse en el interior del hall.



En la entrada secundaria ahora se aprovecha como sala de exposiciones y, actualmente, puede verse una exposición sobre caricaturas de médicos.


Dejamos ya el Colegio de Médicos para dirigirnos al siguiente edificio. Si queréis más información podéis consultar la página web del colegio.


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